Alfonso Javier Márquez / Periodista

Cuando se trata de frenar a la delincuencia es muy complicado poner plazos y metas.
Generalmente quienes hacen esos compromisos fallan y a veces en lugar de mejorar, empeoran las cosas.
Pablo Lemus, el gobernador de Jalisco se auto impuso un plazo de cien días para apaciguar la zona limítrofe de Jalisco con Aguascalientes y Guanajuato, si donde están Villa Hidalgo y Teocaltiche, y falló.
Aun sigue la violencia dominando esa zona.
Pero no es el único, ya había habido otros casos, el mas notado, el de Felipe Calderón, que como presidente declaró la guerra a los grupos delictivos y en lugar de acabar con ellos, creó mas cárteles y grupos delictivos. Se lanzó contra un enemigo de cuyo tamaño no tenia ni idea.
Y luego el gobierno de Claudia Sheinbaum, cuyo secretario de seguridad, Omar García Harfuch, que ha enviado casi diez mil efectivos, entre militares y policías a Sinaloa para tratar de apaciguar el territorio del cártel de Sinaloa y no lo ha logrado.
El problema de los políticos es que quieren solucionar la inseguridad como si fuera otra tarea, o sea, prometiendo, y en esto no se puede prometer lo que no se puede cumplir.
Tomelo en cuenta para que lo reflexione la próxima vez que escuche a un político poner un plazo para meter al orden

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