La oposición de Jalisco, entre la ilusión, la pasión y la medición

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Alfonso Javier Márquez /Opinión

Una cosa es la pasión, otra la ilusión y otra más la medición.

En la  oposición de Jalisco, las tres tienen su espacio en el colectivo imaginario de los militantes y seguidores.

Revisando las posibilidades de alianzas entre partidos, está claro que hay quienes pueden solos, y quienes quieren solos, y claro los que creen que pueden solos, pero son solo ilusiones.

Jalisco debería mirarse aparte de los análisis del resto del país, porque lo que aquí sucede, no es igual a los demás estados.  Aquí para comenzar los partidos gobernantes son los únicos que se disputan el poder pues la oposición no ha podido construir un proyecto, carece de cuadros frescos y de caudillos políticos que emocionen a los electores. De hecho en ningún partido hay una sola figura que emocione a los electores.

En el PRI, predomina la pasión de los pocos  que quedan. Y apasionadamente sueñan con volver a constituirse como opción para volver a gobernar, pero no hicieron nada en los ocho años desde que los arrojaron del poder, para recuperarlo. Pura saliva.

 Es diferente a lo que pasa en Nuevo León donde la verdadera oposición es el PRI encabezando la alianza opositora con el PAN y partidos locales, y se perfilan a construir el proyecto que puede suceder a Samuel Rodríguez en el gobierno de ese estado.

En Jalisco el PAN bajo el mando de Juan Pablo Colín se la ha pasado buscado recoger los pedazos que quedaron de la debacle de este partido, donde después de perder, se pelearon por las migajas que quedaron, y se apertrecharon lo lideres de grupo con su parte generando la peor división que ha vivido el partido que mas se divide.

Y colin ha convencido a la mayoría de esos liderazgos de caminar en una sola dirección y aunque muchos no se convencen de que el PRI les aporte algo en la alianza, otros como Emilio González impulsan la idea con pasión y algo de ilusión.

Pero la medición al final es lo que importa. El próximo año en la elección las joyas de la corona son Guadalajara y Zapopan, porque existe la sensación de que ahí está el trampolín para ser candidato a gobernador.

En Zapopan andan alborotados muchos para ocupar la silla de Juan José Frangié, pero en el Gobierno del Estado mandan señales de que el los que deciden allí, son Pablo Lemus y el propio Frangié. Por eso a la que se ve mas firma es a Isaura Amador Nieto, que ya fue presidenta interina en la pasada campaña y goza de las confianzas del grupo político conformado por empresarios de la COPARMEX mayormente.

En Guadalajara, Verónica Delgadillo ya dijo que quiere reelegirse. Lo dijo en la Concha acústica a medio cupo, y bajo una desafortunada lluvia. Lo dijo porque lo quiere, pero en el gobierno del Estado no han acordado los términos, y hacia donde va esa decisión, pues estaría claro que Vero quiere suceder a Pablo, y Pablo Lemus de seguro tiene otros planes. Ahí hay ilusión y mucha pasión y la medición favorece a la presidenta aunque no como debería estar en la posición de mas vitrina política que tiene el estado después del gobernador.

En Morena, mientras tanto no se dan cuenta de que nunca crecieron, ni aun regalando programas sociales, y nunca construyeron pues hacen la cubeta de las jaibas mexicanas. Que ninguna deja salir a la otra. Aquí nadie cede en el ámbito de la ambición.

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