Por Alfonso Javier Márquez

Xochit Galvez, la precandidata de Fuerza y Amor por México necesita ajustar su campaña.

El surgimiento de la imagen de la Señora X, tuvo un avance meteórico, un crecimiento inesperado por el partido en el gobierno y quien lo manda, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En cosa de días, Xochitl se convirtió en una figura de tanta fuerza que desbancó uno a uno a los que antes que ella habían levantado la mano para ocupar la candidatura opositora.

Y la senadora se la creyó. El presidente le dedicó seis dias contínuos a hablar de ella, lo que reveló el la preocupación de la 4T ante el surgimiento de esa mujer, y lo que la catapultó como la única que podría desbancar al sistema. Sentimiento momentáneo que al paso de los meses se aflojó y hoy necesita hacer ajustes.

No son pocas las personas que han tenido acercamiento a la política hidalguense, las que han percibido lo que un servidor, desde la distancia de «la provincia» sobre la precampaña de Xochitl Galvez, de la que coinciden: «se traen un cagadero».

Un error común entre los que rodean a un político es pensar que su jefe es lo mas importante del mundo, que nadie merece interrumpir sus actividades y que él es mas importante sobre todas las cosas. Y es así como los encierran en una burbuja donde el ambiente está controlado, donde todo ocurre de maravilla y no se dan cuenta que su equipo está cometiendo errores.

El primer paso de Xochitl, el posicionarse en la competencia por la sucesión en 2024, se dió y bien, y en mucho ayudada por el propio presidente que la metió al mapa electoral al rechazar recibirla en Palacio.

Pero en campaña, como en la vida, lo importante no es llegar, sino mantenerse. En campaña, y a 9 meses que faltaban cuando se destapó la Xochitlmanía, debieron calcular lo largo del trayecto hacia la elección de junio de 2024, para mantener la imagen de la senadora fresca y en la mente de los electores. Para mantener vivo en anhelo de cambio en ella abandera.

Hoy, aun faltan seis meses para el día de las urnas, y ante la presencia de Samuel García, pre candidato de Movimiento Ciudadano en el mercado de los votos, se antoja aun mas dificil mantener a la Señora X (como le dice el presidente) en la trayectoria ascendente que llevaba hace un par de meses.

Xochitl enfrentará una campaña de estado desde el Gobierno Federal, y una electoral de un partido que viene con todo a dividir el voto opositor, el de Movimiento Ciudadano que comenzó a enseñar el cobre, enfocado en atacar a la candidata de Fuerza y Corazón por México, perdonando a Claudia Shembaum.

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