Nunca pensó la empresa telefónica que los 10 millones de dólares que pagó por que su nombre fuera el que identificara al Auditorio Metropolitano servirían en algún momento para ligarlos también a la delincuencia que se hizo presente en la música de los corridos tumbados este fin de semana.

Cierto, la telefónica es la menos culpable, pero pues se dice en los noticieros que los Alegres del Barranco se presentaron en El Auditorio Telmex, y fue ahí donde se preyectaron las imágenes que según el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, son apología del delito y se perseguirá como delito.

Fue en el 2007 cuando el auditorio metropolitano cambió a Auditorio Telemex, pero no querrían ellos en aquel entonces que se les ligara a un asunto tan escabroso en un momento como el que vive Jalisco y México hablando de los grupos delictivos.

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