Indignación por el asesino de una perrita cargada

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No basta con separar al delegado municipal en Ojuelos. Eso no es más que una consecuencia del castigo que deberá recibir el chamaco de apenas quince años de edad que con un hacha, un arma de fuego y unas tijeras castigó sin misericordia a una pobre perrita en estado de gestación.

Ese muchacho debe ir a la cárcel. Incluso debe considerarse castigarlo como adulto. El nivel de violencia que demuestra en el video que se hizo viral, donde castiga al pobre animal, refleja que el muchacho ya no es un niño, y que, si no lo impiden, terminará haciendo cosas peores y con personas peores.

Eso pasa en el interior del estado, eso pasa en Ojuelos, zona marcada por los grupos delictivos, por la violencia y por una guerra por el territorio entre cárteles de la delincuencia.

La descomposición social quedó en evidencia con la conducta de este sujeto. El hijo del delegado, fíjese nomas, el que hace lo que quiera, el que tiene amenazada a la población, tuvo que ser grabado en video para que el mundo conociera la clase de servidores públicos que tenemos en Jalisco.

El alcalde se llama Juan Carlos Jasso, es de Movimiento Ciudadano, y es el jefe del delegado Jesús Medellín, al que ya separaron del cargo, pero solo para demostrar que hay consecuencias. La verdadera consecuencia, el peso de la ley, debe ir tras el violento chamaco. El Papá tiene responsabilidad por haber criado asi, por dejarlo ser prepotente, con los huevos de su padre, pero el muchacho ya está en edad de pagar por lo que debe.

No solo es la indignación que causa ver cómo tortura a la perrita embarazada, sino es además la actitud prepotente del hijo del influyente lo que enoja.

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