En Guadalajara el primer round de MC en Jalisco

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Historicamente los políticos han cometido el mismo error: creer que hacer obras se convierte en voto en automático.

Por alguna razón desde tiempos del pri, creían que si la gente ve el escarbadero siente que el servidor público está trabajando, estupidamente creen que la gente agradece los cerros de tierra, las zanjas, el polvo y el ruido, eso para los vecinos, pero para los automovilistas y transeúntes el sentimiento es similar, de molestia.

Hoy, ciudad es un «cagadero», hay obras por todos los rumbos, con el pretexto del #Mundial2026 . 

Quienes ejercen la política no entienden la importancia de la planeación para afectar lo menos posible al ritmo de la ciudad.

Es un un error pensar que el ciudadano agradece en términos electorales las obras públicas: cuando se hacen, molestan, y cuando se terminaron, olvidan quien las hizo.  Sin contar que el ciudadano hoy está mas enterados y considera que lo que se haga es por obligación y no un favor como muchos políticos quieren hacerle sentir al ciudadano.

La mala planeación es el común denominador de las obras que se hacen en Jalisco desde la pasada administración. Y el elemento en común es el secretario de obras, David Zamora, quien como ingeniero tiene buenas cartas, pero su lado flaco es la planeación: por ejemplo, levantan el pavimento en una calle sin pensar que alternativas le ofrecerán al ciudadano que necesita pasar por ahí, o se rutas alternas.  O bien levantan una banqueta y olvidan que la gente necesita pasar caminando por ahí.

Lo mismo vimos en el libramiento de las Juntas en Puerto Vallarta, que en los arreglos de la carretera a Chapala, sin olviodar el ingreso a Ocotlán y un sinnumero de obras por todos lados. La falta de planeación, es el común denominador.

La gente no agradece que le tapen el paso a su negocio por tres meses. Tampoco agradece que su casa se llene de polvo, y menos no poder dormir por el ruido de las máquinas.

Como apunte a parte, la supervisión a las empresas que ejecutan las obras brilla por su ausencia, por eso cuando pasamos vemos al operador del traxcabo reclinado viendo su celular, o a los trabajadores, bajo un árbol plácidamente platicando mientras el caos vial está a todo lo que da. Y quien pasa los ve, pero quien les paga no.

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