¿Qué es lo que está pasando con el comercio mundial y cómo le afecta a México?
Aquí tienes una versión mucho más clara, sencilla y directa, pensada para que cualquier persona pueda comprender el tema sin términos complicados:
En los últimos años se ha hablado mucho de nearshoring, que no es otra cosa que la oportunidad para México de atraer fábricas y empresas extranjeras simplemente por estar cerquita de Estados Unidos. La idea principal era: «fabrico aquí porque me queda cerca para venderle al vecino del norte».
Sin embargo, las cosas han cambiado. Con tantos problemas económicos y peleas políticas en el mundo, las empresas se dieron cuenta de que la distancia ya no es suficiente. Ahora están aplicando algo llamado friendshoring (o comercio entre «amigos»).
¿Cuál es la diferencia sencilla?
- Nearshoring: Busca responder la pregunta «¿Dónde puedo producir más cerca de mi mercado?» (la distancia).
- Friendshoring: Agrega la pregunta «¿Con qué países tengo una relación segura y de confianza a largo plazo para hacer negocios?» (la amistad y la política).
La gran ventaja de México
México tiene la lotería ganada en este juego, porque junta las dos cosas:
- Estamos cerca geográficamente de Estados Unidos (tenemos la logística perfecta).
- Somos socios confiables, integrados desde hace años en las cadenas de producción de Norteamérica.
Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) señalan que México ha aumentado muchísimo sus ventas hacia Estados Unidos, aunque al mismo tiempo seguimos comprando piezas o materias primas a otros países, como los de Asia. Esto significa que la economía actual no se trata de pelearse con nadie, sino de trabajar con socios seguros.
¿Qué se toma en cuenta hoy para poner una fábrica?
Antes, las empresas solo veían el precio y la distancia. Hoy en día, los dueños de las grandes marcas evalúan mucho más:
- Que las reglas y acuerdos entre los países sean estables.
- Que no haya riesgos de peleas políticas repentinas.
- Que se tengan los proveedores, la luz, el agua y las carreteras necesarias.
Para México, el reto ya no es solo presumir que somos vecinos de Estados Unidos, sino demostrar que somos un socio fuerte, preparado y seguro para construir un mejor futuro económico.

