Trata de enmendar la plana Lemus con la «Responsabilidad Histórica»
Por Alfonso Javier Márquez /opinión
¿Qué es esa responsabilidad Histórica de la que habla el gobernador Pablo Lemus en relación a la crisis provocada por el agua sucia que el SIAPA envía la casa de los tapatíos?
Asuimir su responsabilidad histórica significa reconocer y asumir las consecuencias de sus decisiones y acciones, especialmente cuando estas han marcado la vida de muchas personas o el rumbo de una sociedad, como en este caso un millón de hogares afectados por agua hedionda y turbia.
O sea Lemus dice que se hará cargo del error de haber dejado hacer lo que debía y asumir las consecuencias que eso. Está fuerte
En la política: un gobernador tiene responsabilidad histórica por las decisiones que tomó durante su mandato, por los resultados que dejó y por los problemas que no atendió.
¿Pero que es lo que dejó de hacer el gobernador? Evitar que el problema del agua sucia se convirtiera en un problema de salud para la población. Permitió que sus personas responsables, como el director del SIAPA Ismael jaureguí le dijeran que se iba a arreglaro cn acciones que no sirvieron para nada.
¿Qué mas hizo Lemus? Escuchó a quienes lo rodean y convirtió su respuesta en un discurso político que indigna tanto como el agua sucia, el decir que no es su culpa sino que en el pasado se dejaron de hacer cosas y aquí hay un punto de análisis. Si los gobiernos anteriores no hicieron lo que debían respecto del saneamiento del agua entonces ¿qué hicieron con el dinero que había para ello? Porque estaba presupuestado, tanto que Enrique Alfaro antes de irse anunció como logro haber solucionado el abasto del agua para la ciudad para los próximos 50 años. Pero no dijo que era agua con mierda.
Pablo Lemus se empalagó con las mieles del poder. Durante sus dos primeros años al frente del gobierno bailó con niños, jugó pelota, bailó con señoras, comió tacos o antojitos en poblaciones y barrios, y eso lo puso en las redes sociales y los medios. Pero no era para lo que lo eligieron los jaliscienses.
Gastó el llamado “bono democrático” que es la gracias que obtiene un gobernante después de un proceso electoral y pasó de ser un gobierno de vanalidad a un gobierno represor, autoritario e incapaz.
El daño a su imagen es fuerte. El impacto que podría tener en las boletas para Movimiento Ciudadano en las elecciones del próximo año podría ser irreparable y su segunda mitad de gobierno podría ser muy dificil si pierde el Congreos del Estado y presidencias importantes.
Lemus si logró articular a la oposición. Una oposición dividida, echada a la hamaca, pero que despertó, aunque aun desunida, en acciones y declaraciones en su contra.
Ahora pretende enmendar la plana. Lo apoyan aun los empresarios y algunos sectores a medias, pero no la sociedad, en el ciudadano de a pié la ofensa no se lava tan fácil.
Cambió el discurso, pero no cambió a nadie en su equipo. No señaló responsables de la represión contra ciudadanos, ni culpables del agua sucia. Quiere darle vuelta a la página únicamente con el discurso y con asumir la responsabilidad histórica.
“La responsabilidad histórica es la obligación de responder por las decisiones que tomamos hoy, porque sus consecuencias pueden marcar el destino de toda una sociedad durante muchos años”, según el analista Pedro Zenteno.
